Tema de Formación

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Por: Eduard Alexis Guerrero Carrillo CSB. Escolástico.

¿Qué es escatología?

Ante la actual evolución del mundo, del hombre, de la historia y de la creación, son cada vez más numerosas las preguntas que el hombre contemporáneo se plantea sobre el sentido de su vida, su existencia, el sentido del mal y de la muerte. Es por ello, que desde una escatología cristiana se podrá dar respuesta si bien no definitiva, pero sí de modo organizado y sistemático, a muchos de los planteamientos del hombre en la actualidad. Cabe resaltar que nuestro fin último está en Dios, podemos decir inspirados en su palabra “pues en Él vivimos, nos movemos y existimos”, esta es la firme esperanza que emana de nuestro interior y que nos hace abrigar la idea de un mundo mejor, de una vida plena en Cristo Jesús. 

Para orientar nuestra reflexión seguimos el hilo conductor de textos sagrados, autores y documentos de la Iglesia que nos ayudarán en la reflexión. Gaudium et Spes numeral 10 nos indica “Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo a fin de que pueda responder a su máxima vocación y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que sea necesario salvarse. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro”. Fiel a este documento conciliar, podemos reconocer que el hombre en su sed de alcanzar la plenitud  y el sentido de la vida, busca por todos los medios, humanos, científicos, culturales y sociales alcanzar tal sentido; sin embargo, todo esto resulta ocioso cuando no hay una verdadera esperanza que alimente y anime su interior, pues somos seres espirituales que buscamos la trascendencia, esta trascendencia la lograremos, solo refugiados en Cristo, quien es el centro, la clave y el fin de toda la historia. 

Por otra parte, en esta búsqueda de sentido, la palabra de Dios nos ofrece algunos elementos esenciales para nuestra vida, que ayudan en la plenificación y encuentro con quien sabemos orienta y dirige la historia, así leemos en el Deutero Isaías citado por Juan J Tamayo en su libro para entender la cristología cristiana “mirad, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear”.  Pag 67. Según esta reflexión bíblica, debe alentar la vida del cristiano creyente, en cuento considera que hay algo más por lo que vale la pena luchar, un cielo nuevo y una tierra nueva, es decir un reino que se empieza a implementar aquí y ahora. No es solamente una consideración por el sufrimiento humano, sino, es la promesa de Dios que sigue creando todo desde su poder y majestad y sigue animando al hombre a tener esperanza en él, pues todo lo que ha dicho se cumplirá. 

En este sentido, podemos hablar de un Reino que alcanzara su plenitud y consumación, con la venida de Jesucristo, el hijo del hombre, quien juzgara a vivos y muertos, esto lo creemos y lo recitamos en el credo. Así pues, podemos afirmar siguiendo la lectura Escatología y Eucaristía de Urrìbari, 2004 “Lo que se deduce del NT es que Cristo nos ha traído la salvación y que ésta ya presente y a nuestro alcance. Evidentemente, no se niega un aspecto futuro y consumador de esta misma salvación”. Pág. 57.  

Por lo anterior, podemos definir que, desde el Nuevo Testamento con la venida de Cristo Jesús, ha llegado la salvación para el pueblo, una salvación que está presente y a nuestro alcance. Por tanto, ese Reino se sigue instaurando en el corazón del hombre, del creyente que sigue el Evangelio, que traduce su vida en esperanza cristiana y no se queda en una espera pasiva del cumplimento del reinado de Dios. 

En consecuencia, con esta esperanza cristiana Ruiz de la peña 1996 en su libro la pascua de la creación, subraya “la revelación bíblica esta atravesada, de parte a parte, por la convicción de que el Dios de la creación es el Dios de la salvación, el proceso histórico esta dinamizado por una promesa que garantiza el futuro humano como futuro absoluto y plenificador; la forma originalmente bíblica de vivir hacia él es la esperanza”. Pag 27.  Es importante resaltar que, desde el componente cristiano, la revelación bíblica está plenamente convencida y asegurada en que en el Dios de la creación y de la salvación, se nos garantiza el futuro humano, un futuro que tiene su confianza en Dios, que corresponde a la esperanza y a la credibilidad de sus promesas, por tanto, no es desalentador pensar en el sentido de la existencia humana si lo colocamos en clave de fe y de esperanza. 

En este sentido, podemos hablar de una relación entre la escatología y la cristología, que se da en la venida del reino, por ello la esperanza escatológica no puede ser para sí misma, sino para el mundo, para los hombres, para los que esperan el cielo nuevo y la tierra nueva, para aquellos que han apostado por Cristo o mejor aún, para los que Cristo ha venido a salvar y a llevar a su reino eterno, al reino que es amor, justicia y verdad. 

Finalmente, siguiendo el pensamiento de Marcelo Bordoni – Nicola Ciola, 2002 en su libro Jesús, nuestra esperanza, señala “La escatología adquiere una resonancia realmente nueva en la llegada de Cristo, especialmente en su paso por la muerte del hombre. Jesús vivió esta muerte, bajo ciertos aspectos, como la muerte de todos, es decir, como lejanía de Dios: «la muerte de Jesús fue experimentada como la muerte del mesías enviado por Dios; ello incluye también en sí la "muerte de Dios" [ .... ] como abandono divino, como juicio, como maldición, como exclusión de la vida prometida y ensalzada, como rechazo y condena” pág. 24 – 25.  De tal forma, se puede concluir en estas líneas, que la escatología cristiana si bien no termina siendo operativa en sí misma y tiene muchas limitaciones, nos abre camino a la esperanza, nos lleva a pensar no solo en el fin de los tiempos, sino más bien, a reconocer que viviendo en Cristo Jesús, la vida nueva de los hijos de Dios, alcanzaremos su reino, un reino que se abre para todos y que está dado para la salvación y no para la condenación, entonces, vivir en la escatología, no es vivir en el miedo que produce en pesar lo que vendrá con la muerte, sino vivir en la nueva creación, en los cielos nuevos y en la tierra nueva donde Dios será Todo en todos. 

 

 

Bibliografía

 Bordoni, M – Nicola, C.(2002) Jesús, nuestra esperanza, secretariado trinitario. Bologna, Italia. 

Urribarì, G (2005) Escatología y Eucaristía notas para una escatología sacramental. Estudios eclesiásticos. 

Ruíz,  J (1996) la pascua de la creación. Biblioteca de autores cristianos. Madrid. 

Tamayo,  J (1993).  Para comprender la escatología cristiana. Editorial Verbo Divino, Estella Navarra. 

Biblia de Jerusalén, nueva edición. Editorial desclèe de Brouwer, S.A. 2009

Constitución pastoral Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo actual.